Parar no es rendirse: lo que descubrí al desaparecer 5 meses
- Liliana Gélvez

- 20 mar
- 2 Min. de lectura
A veces desaparecer no es perderse… es encontrarse.
Y en medio de ese proceso entendí algo importante:
¿Y tú? ¿Sabes cuándo refugiarte?
Vivimos en una cultura que glorifica el seguir adelante a toda costa.
Que aplaude el “no parar”, el “ser fuerte”, el “puedes con todo”.
Pero hay momentos en la vida que son lluvia.
Cuando enfrentamos cambios, perdidas, duelos, transiciones.
Nuevos comienzos que también duelen.
Momentos en los que seguir “volando” no es valentía…es desgaste.
Refugiarse también es avanzar
Como las mariposas, hay etapas en las que lo más sabio no es insistir, sino pausar.
Refugiarse no es rendirse.
Es escucharse.
Es reconocer tu propia fragilidad sin juicio.
Es entender que necesitas calor, cuidado, tiempo.
Es darte permiso de no poder con todo.
Porque cuando te empapas demasiado…
cuando cargas más peso del que puedes sostener…
cuando el frío emocional te alcanza…
no es momento de volar.
Es momento de resguardarte.
Durante la lluvia…
Las mariposas saben cuándo detenerse.
Cuando llega la lluvia, no luchan contra ella.
No intentan demostrar que pueden seguir volando.
No se exigen ser fuertes.
Buscan refugio.
Y no es casualidad. Es supervivencia.
Porque una sola gota de lluvia puede dañar sus alas.
Porque el peso del agua les impide volar.
Porque el frío apaga la energía que necesitan para sostenerse en el aire.
Entonces se detienen. Se protegen.
La mariposa no deja de ser mariposa porque se detiene.
No pierde su capacidad de volar.
No se convierte en menos.
Solo espera.
Y cuando la lluvia pasa…cuando el sol vuelve a calentar sus alas…
cuando el cuerpo recupera su energía…
vuelve a volar.
Me acaba de pasar
Estoy acá después de cinco meses sin generar contenido en redes.
Y hoy entiendo que ese silencio tenía un propósito.
Porque hay momentos en la vida donde necesitamos ese tiempo…tiempo para volver a nosotr@s, para reconstruirnos, para respirar diferente.
Hoy regreso. No desde la prisa…sino desde un lugar mucho más consciente, más lleno, más mío.
¿Te ha pasado?
Una invitación
Si estás en un momento de lluvia en tu vida, quizás hoy no necesitas ser fuerte.
Quizás necesitas ser suave contigo: Refugiarte, Cuidarte, Darte tiempo, Esperar.
Porque hay vuelos que solo son posibles después de haber sabido parar.



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